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sábado, 1 de junio de 2024

¿Qué es la filosofía?


¿Qué es la filosofía? ¿Se la puede definir en un concepto? ¿Puede ser entendida como una ciencia, técnica o un arte? ¿Para qué nos sirve?  ¿Tiene alguna utilidad en nuestras vidas? Desde sus inicios a la actualidad, la filosofía ha sido entendida y definida de diversas formas, sin embargo parece no quedar en claro lo que realmente es y cuál es su verdadero espíritu. 

Primero que nada hay que comprender que definir es poner límites o fronteras a un concepto, encuadrarlo en una idea para separarlo de otras fronteras y no confundirlo. Entonces si buscamos definir a la filosofía en un concepto, ¿No estaríamos haciendo lo contrario de lo que justamente es la filosofía? ¿Acaso hacer filosofía no es resquebrajar esas fronteras? ¿No se estaría limitando a la filosofía a un simple concepto encasillado? 
    Ahora bien, supongamos que queramos definirla, entonces se podría buscar una primera respuesta en la definición misma del término: “la filosofía como amor a la sabiduría". Esta idea nos permite pensar a la filosofía como un acto de amor, pero, ¿Se puede amar al saber? ¿Es la filosofía una forma de amar? ¿Realmente la filosofía busca consumarse en un hecho último y concreto como busca hacerlo el amor? ¿Y si hacer filosofía se trata justamente de no encontrar lo que estamos queriendo saber? Y si es así, ¿Para qué nos sirve?
    En sus orígenes, los primeros filósofos eran personas con conocimientos en diversos campos y disciplinas. Muchos de esos primeros pensadores eran a la vez físicos, biólogos, médicos, astrónomos o matemáticos, como Aristóteles, que era famoso en Grecia por su estudio de las ciencias mencionadas. Así y todo, estos hombres también se ocupaban por encontrar respuestas a las mismas preguntas existenciales que hoy perduran: ¿Para qué nacemos? ¿Por qué morimos? ¿Por qué estamos acá cuando no pudimos haber estado? 
    Es por ello que la filosofía pasó a la historia como “la madre de las ciencias”, sin embargo, ¿Se puede afirmar que la filosofía es una disciplina científica? ¿Realmente la filosofía busca darnos soluciones a nuestra vida como pretende hacerlo la ciencia? 
Todo conocimiento científico se obtiene a partir de la observación y el razonamiento, que sistemáticamente estructurados, se deducen en principios y leyes que pueden comprobarse. Pero ¿Puede decirse lo mismo de la filosofía? ¿Es una disciplina que sistematiza su saberes para brindar una solución a los problemas cotidianos?
En primer lugar, hay que entender que la filosofía no busca brindar respuestas o soluciones a los problemas, más bien busca crear problemas mediante la pregunta. Por lo que, si uno pretende buscar en la filosofía un medio para la resolución de los conflictos, de entrada ya se está equivocado. Así como el martillo es para el carpintero su herramienta principal para la filosofía es la pregunta, pero no cualquier pregunta sino más bien la pregunta que apunta al fundamento de las cosas: la pregunta por el porqué.
    Carl Sagan solía decir que en ocasiones cuando un niño le pregunta a sus padres ¿Por qué el césped es verde? o ¿Por qué el cielo es azul?, a menudo los adultos suelen ridiculizarlos con respuestas tipo “Oh hijo, no hagas esas preguntas tontas”. Sin embargo, lo que los adultos desconocen es que son dos preguntas extremadamente profundas.  En ambos casos, las preguntas del niño son filosóficas porque se dirigen hacia el fundamento de las cosas, una apunta a la biología y el otro a la física, por eso es que se dice que los niños son filósofos, debido a su capacidad de preguntarlo todo todo el tiempo. 
    La filosofía se inicia con ese tipo de preguntas, interrogantes que no se estancan ni buscan un saber cerrado y definido, sino que se prolongan de forma infinita en la pregunta misma. La pregunta por el porqué es una pregunta que socava el fundamento de las cosas mismas y a la vez es infinita porque habilita a que se pueda preguntar por todo. A medida que se intenta responder nos damos cuenta de que es una pregunta imposible porque cómo hago para responder a la pregunta ¿Por qué morimos? o más bien ¿Por qué nacemos? Cualquiera de las dos, ninguna puede responderse. 
    Otra cuestión es que el saber que obtiene la ciencia no se cuestiona y además se entiende como verdadero porque puede evidenciarse. Por su parte, la filosofía permite que todo pueda ser cuestionado de forma permanente haciendo que todo sea inestable. La filosofía logra que todo aquello que se considera como establecido como verdadero e inalterable muestra sus fisuras y sus grietas. En un mundo y en una realidad que parece tener un fundamento y una respuesta para todo, donde todo justamente tiene un porqué, una razón, un motivo de ser y un sentido último, con la filosofía parece no tenerlo.  
    Pero entonces, si la filosofía no es una ciencia, ¿Qué es?, ¿Y si la filosofía es un arte? ¿Realmente la filosofía busca concretarse en un producto acabado como resulta ser una obra de arte en un museo? 
    Algunos filósofos, como Nietzsche y Derrida, consideraban que el discurso filosófico tiene mucho más que ver con la poesía que con el de disciplina científica, es decir, entendían a la filosofía como una rama de la literatura, y si es literatura entonces es un arte.  Y esa familiaridad con lo artístico se vincula al efecto que replican, tanto el arte como la filosofía, en la capacidad de conmover, movilizar, desestabilizar nuestra posición natural para mirar a las cosas desde otra perspectiva de la que se acostumbra.
    No obstante, que el arte y la filosofía compartan ese efecto desestabilizador no garantiza que sean los mismo. Por lo que parecería que esta idea tampoco terminar de cerrar del todo porque si la filosofía no busca certezas y mucho menos un conocimiento acabado y se entiende que en todo arte lo que se pretende es llegar a representar un sentimiento o  un estado de ánimo en el objeto artístico, entonces la filosofía no es un arte porque no persigue nada en concreto. 
    Por lo tanto, si la filosofía no es una forma de amar, ni tampoco una ciencia y mucho menos un arte, ¿Qué es realmente?
    Quizás la forma de entenderla sea evitar querer encontrarle una definición exacta de lo que realmente es la filosofía  y debamos considerar a la misma, ni más ni menos, como una forma de pensar alternativa a la habitual, para mostrarnos que las cosas tal vez no sean como creíamos que eran. ¿Pero y si es una manera pensar entonces no estamos pensando siempre? ¿Acaso no estamos todo el tiempo haciendo filosofía?
    La respuesta es no. No pensamos todo el tiempo de manera filosófica porque lo que con ella se propone es otro tipo de pensamiento al que habituamos. Se trata de un pensamiento que no acaba en la resolución y en la concreción de algo específico, sino que jamás se concreta. 
    En definitiva, la filosofía puede ser entendida como un estado existencial en el que uno se predispone a pensar sobre su finitud. Una pregunta que viene a sacarnos de una existencia rutinaria y cotidiana de la que estamos apegados para olvidar que perecemos  como todas las cosas. 
    La filosofía viene a recordarnos que somos seres mortales y nos permite pensar nuestra existencia y este mundo de una forma distinta a la que comúnmente hacemos en la cotidianidad. 
    Así si bien la filosofía no tenga una definición unívoca, la misma puede ser entendida como una invitación a pensar para desnudar que el todo tal vez no tengan un fundamento o más bien porqué no permitirnos pensar que nada propiamente deba tenerlo. 

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