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jueves, 17 de octubre de 2024

El hombre: ¿Es bueno o malo por naturaleza?


Qué dirías si te preguntara lo siguiente: ¿El hombre es bueno o malo por naturaleza? Seguramente te quedes pensando por un momento antes de responder y esto es porque, en realidad, es una pregunta compleja que ha rondado a la humanidad durante siglos. 
    Desde que somos pequeños, nos enseñan que debemos ser buenos, pero al mismo tiempo, presenciamos comportamientos egoístas y violentos en las noticias, las redes sociales e incluso en nuestras vidas cotidianas. 
    Entonces, ¿Cómo es realmente la naturaleza humana? ¿Somos buenos por naturaleza o llevamos algo malo en nosotros que inevitablemente nos lleva a hacer daño?
    A continuación, veamos qué tiene para decirnos la filosofía.

Rousseau y la bondad natural del hombre


Para Jean-Jacques Rousseau, filósofo del siglo XVIII, creía que el hombre es bueno por naturaleza en su estado más puro. Para este filósofo, el problema no está en el hombre sino en la sociedad que lo corrompe y lo pervierte. Rousseau, plantea que en un "estado de naturaleza", es decir antes de la creación de las civilizaciones y las normas sociales, las personas vivían en armonía con la naturaleza y con los demás.
    Rousseau describe a los seres humanos como seres pacíficos y libres en ese estado primigenio. No existían la propiedad privada, la competencia, ni la desigualdad. En ese escenario, las personas solo se limitaban a satisfacer sus necesidades básicas como comer, dormir y sobrevivir. No había ambición ni maldad porque no había comparación entre unos y otros.
    Pero, ¿Qué pasó cuando el ser humano se integra en una sociedad? Aquí es donde Rousseau dice que surge el problema. La creación de la propiedad privada introduce el concepto de competencia y, con ella, aparecen la envidia, el egoísmo y el deseo de tener más que los demás. Rousseau dice que es la sociedad la que despierta en el hombre esa parte "mala". El hombre, en su naturaleza original, era bueno, pero la sociedad lo vuelve egoísta.
    Rousseau resume esta idea en su famosa obra El Contrato Social. Ahí sostiene que el hombre es naturalmente libre, pero en la sociedad "nace encadenado". Esas cadenas son las reglas, las normas, y las expectativas de la sociedad, que poco a poco van distorsionando la bondad natural del ser humano.
    En definitiva, para Rousseau, la respuesta es sí. Nacemos con un corazón puro, pero la sociedad poco a poco va moldeando nuestros comportamientos hacia lo bueno o hacia lo malo. Si la sociedad es injusta, nuestras acciones reflejarán esa injusticia.

Hobbes: El hombre es malo por naturaleza


Por otro lado, Thomas Hobbes (1588-1679), es otro filósofo clave en esta discusión y tiene una visión completamente diferente. Hobbes pensaba que el ser humano es naturalmente egoísta y violento. En su obra más famosa, Leviatán, describe el estado de naturaleza no como un lugar de paz y feliz, sino como un verdadero caos donde cada persona lucha por su supervivencia. Un escenario de guerra de todos contra todos.
    Hobbes creía que en este estado de naturaleza, la vida del ser humano sería "solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta". En ausencia de leyes y normas, las personas se dejarían llevar por sus instintos más primarios, buscando satisfacer sus deseos egoístas sin importar el daño que pudieran causar a los demás. En pocas palabras, Hobbes ve al hombre como una criatura que, sin la presión de una autoridad superior, tiende a comportarse de manera destructiva.
    Para Hobbes, la única manera de evitar este caos es mediante la creación de un estado político fuerte que imponga el orden. De ahí la idea del "Leviatán", una especie de gobernante todopoderoso que mantiene a raya los impulsos violentos y egoístas del hombre. Según Hobbes, necesitamos un gobierno fuerte para protegernos unos de otros, ya que en nuestro estado natural, no somos buenos por naturaleza.
    Para Hobbes, el hombre necesita leyes y autoridad porque, sin ellas, actuaría solo por interés propio. Esta perspectiva sugiere que, por naturaleza, somos más bien malos o egoístas, y que es gracias a la sociedad que aprendemos a comportarnos y a vivir en paz.


La naturaleza dual del hombre
La naturaleza dual del hombre

Pero entonces, ¿Somos buenos o malos?


Hasta ahora hemos visto dos posiciones filosóficas totalmente opuestas. Por un lado, Rousseau cree que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe; pero para Hobbes, por el contrario, sostiene que somos malos por naturaleza y que necesitamos reglas y autoridad para controlarnos.
    Pero, ¿Dónde queda entonces la verdadera naturaleza humana? Tal vez la respuesta no sea tan simple y más bien se trate de un equilibrio entre las dos visiones.
    Podríamos pensar que tanto Rousseau como Hobbes tienen algo de razón. El hombre podría tener una naturaleza dual, capaz de realizar tanto acciones buenas como malas, dependiendo de las circunstancias y el entorno. Algunas personas argumentan que, aunque nacemos con tendencias naturales, es la libertad lo que define nuestra capacidad de elegir entre el bien y el mal.
   Tampoco hay que negar que tanto la educación como la cultura y las experiencias juegan un papel fundamental en moldear nuestro comportamiento. Aunque podemos tener impulsos egoístas, también somos capaces de desarrollar empatía, solidaridad y compasión hacia los demás. En última instancia, lo que nos diferencia es nuestra capacidad de razonar y tomar decisiones conscientes.

¿Qué pasa en el mundo actual?


Hoy en día, esta pregunta sigue siendo relevante. Cuando vemos actos de altruismo, de ayuda a desconocidos, podríamos pensar que el ser humano tiene algo bueno en su naturaleza. Pero al mismo tiempo, las guerras, la violencia y la discriminación nos recuerdan que el egoísmo y la maldad también son parte de nuestro ser.
    El filósofo argentino Darío Sztajnszrajber, por ejemplo, a menudo menciona que las grandes preguntas filosóficas no tienen respuestas definitivas, y esta no es la excepción. El ser humano es complejo, y quizá la pregunta sobre si somos buenos o malos no tenga una única respuesta. Como seres libres, tenemos la capacidad de ser ambos.

Reflexión final: ¿Cómo te defines tú?


Al fin y al cabo, cada persona debe reflexionar sobre su propia naturaleza y sus acciones. ¿Te consideras una persona buena por naturaleza? ¿Crees que las reglas y las normas de la sociedad te hacen mejor o, por el contrario, te limitan?
    Lo importante no es si nacemos buenos o malos, sino qué hacemos con nuestra libertad para tomar decisiones. En definitiva, la naturaleza humana es un campo de batalla constante entre nuestras inclinaciones egoístas y nuestros deseos de ser mejores personas.
    Y vos, después de leer este artículo, ¿Qué opinás? ¿El hombre es bueno o malo por naturaleza? La respuesta, al final, puede depender de cómo elijas vivir tu vida.

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